
Llevo en este hospital desde el miércoles. Total Cinco días y seis noches.
Cuando me operaron a primeros de enero, al tercer día de hospitalización me dieron el alta.
No soy médico. Así que no puedo valorar sí esta rapidez por mandarme a casa, ha influído en el hecho de que haya tenido que regresar.
Hoy me ha visitado otro médico diferente a los anteriores. Apuntamos otro nombre a la lista de control de todos los batablancas que me han reconcido. Después de su visita, y aunque no lleva directamente mi caso, me ha vuelto a visitar la Dra. Piercing. Simplemente para interesarse por mi estado. Es un gesto que la honra como profesional y más allá, como persona. De todos los profesionales con los que he tenido trato aquí es, la que más humnidad ha mostrado. Y la ausencia de esta característica, que yo creo que es imprescindible para esta profesión, es alta por estos lares.
Puedo entender que dadas las circunstacias de merma constante del presupuesto sanitario y de recortes de personal, a cada profesional le toque atender a más personas de las que sería aconsejable en un horario quizás extendido en exceso.
Y digo intencionadamente personas y no pacientes o enfermos o usuarios como hasta ahora, porque, por mucho de que te quiten el nombre para camiarlo por un número y una letra, te quiten tu personalidad poniéndote un pijama azul uniforme (cuando no una bata que deja desnuda tu trasera), te pongan una pulsera con un código de barras como a las ovejas, te hagan orinar en una botella, te amedrentan con sus batas blancas, su título y nombre bordado para que sepas quien manda, y te mantengan en un estado constante de ceguera infomrativa, eso es lo que seguimos siendo, personas, como ellos.
Tres hurras por la Dra. Piercing!
Saludos,
Rob
PD: como acto de insumisión y rebeldía, me niego a tratar de Ud. a ningún doc hasta que ellos no lo hagan conmigo.
PD2: ¡Solidaridad con los usuarios amotinados en las urgencias del Hospital de Manises!
