Me gusta... ser optimista.
Hoy, en el entrenamiento a puerta cerrada del Valencia CF. he podido tomar esta imagen:
(el compañero redactor del diario MARCA, Darío Puig, ejerciendo de fotógrafo)
(guerrillero Taliban, en las montañas afganas. Obsérvese la similitud en el estilo. Reuters)Decía que me gusta ser optimista. Y más en los tiempos que corren de crisis, reajustes, despidos y desempleo.
Desde el fin del verano, sólo oigo a compañeros que se hay quedado sin trabajo, publicaciones que echan el cierre, expedientes de regulación... Y todo con cargo a la crisis.
En ese proceso de reajuste, se encuentran entre otros, los compañeros del diario MARCA.
Incluso llegaron ha protagonizar alguna huelga hace unos meses.
Como anécdota de este reajuste, comentar que este año en lugar de la tradicional bien surtida cesta de navidad, alguna cabeza iluminada se le ha ocurrido embolsar lotes con restos de promociones y repartirlos por las delegaciones y
redacciones. En estos lotes se podría encontrar un fantástico a la par que
chic bolso de
Telva, un balón de playa del Marca, una agenda del Diario Médico o un calendario de la Gaceta Universitaria. Todas cabeceras de Unidad Editorial.
Una medida más del reajuste presupuestario, que intuyo que no afectará a las grandes firmas ni
columnistas de postín (a pagar, los poca-ropa, como siempre), es la decisión de no hacer desplazamientos de trabajo, más que los necesarios. O sea, los del Real Madrid y los del
Barça.
(en
Superdeporte, periódico que tiene a bien pagar mis facturas, se ha dejado de enviar
fotero en los desplazamientos
eropeos de
UEFA del Valencia
CF, ahora sólo enviamos al redactor con una cámara compacta (!). Y Canal 9, ha prescindido de enviar cámara a estos mismos desplazamientos y contratar productoras
in-
situ, para poder enviar a
Lluis Motes...)
Otra de las recetas
anti-crisis tomada por los jefes económico de "
Madriz", es dejar de contar con los colaboradores externos. Estos compañeros fotógrafos autónomos, solían cubrir los temas a los que no llegaban los
foteros de plantilla, ya sea por carga de trabajo o por libranza. Pues bien, ahora ya no se cuenta con ellos. Mal para ellos y mal para los
foteros de plantilla que han visto aumentar su carga de trabajo por lo mismo que cobraban antes, y gracias!!
Esto ya ha provocado alguna situación cuanto menos peculiar a la par que inquietante, de ante la ausencia de
fotero, ser el propio redactor el que armado con su móvil tome la foto. O ser el
fotero el que además de hacer fotos, escriba el artículo.
La de arriba bien podría ser el siguiente paso, despojar del equipo fotográfico al
fotero para entregárselo al plumilla. Pero en este caso, no se trata más que de una anécdota, que no fue más allá del "
déjame que mire con tu cámara..."
Pensamiento positivo. Que más nos queda?