Yo era de esos que seguía las retransmisiones de T5, a horas intempestivas, cuando el mítico Paquito Fernandez Ochoa participaba con sus comentarios sobre la vida del deportista de élite. Esto era antes de Lobato, Alonso, Raikkonen y Massa.
Eran los tiempos, en que los Ferrari eran frágiles máquinas rojas, que deambulanban por las parrillas, arrastrando sus V12 en las manos de Berger (#28) y Alesi (#27). En los que un joven e insolente Schumacher ponía los cimientos de la que luego fue su leyenda, al volante de un Benetton amarillo y verde. Los tiempos en los que los pilotos, eran humanos y morian ( Senna y Ratzenberger).
Mucho ha llovido desde entonces. Ahora la panadera de la esquina, sabe que neumáticos debe elegir, para hacer el mejor tiempo en la variante de Ascari. Y en el bar de bajo del periódico, ya no se comenta el fuera de juego de Villa, si no los problemas de Alonso con el R28, más allá del Q3...
Y quien me iba a decir cuando era un niño y hacía volar mi imaginación gracias a un Ferrari F1/87 en mi Scalextric (desde entonces soy tifosi Ferrarista devoto), que años más tarde, iba a tener la oportunidad de cubrir un Gran Premio y además en mi ciudad!
El trazado urbano de Valencia y el Gran Premio de Europa son una realidad. Y para bien o para mal, estará con nosotros los próximos 7 años al menos.
El Gran circo de la F1 es espectacular en cuanto a su obsceno despliegue de medios se refiere.
Al pasar la barrera que separa las zonas del público, de las zonas de trabajos, te transportas a otro país. El país F1, donde todo el mundo habla en inglés y llevan camisas con marcas y patrocinadores. Un país donde para moverte necesitas una, dos, y hasta tres acreditaciones diferentes, que no paran de revisar a cada movimiento. Un país donde palabras como padock, track, pitlane, grid, hospitality o mediacenter se convierten en lugares comunes. Un país donde los foteros locales, somos extanjeros. Un país donde se trabaja duro a lo largo de muchas horas y se camina, se camina pues todo es grande y esta lejos.
Cansado, así acabe tras el largo fin de semana del GP. Pero por la experiencia personal y por lo compartido con los compañeros, mereció la pena.














Saludos,
Rob








