Los chicos de los pantalones cortos y las camisetas de vivos colores, han viajado a vistar a otros alegres muchachos para jugar un partidillo.
En esta ocasión, el periódico que tiene a bien pagar mis facturas, ha decidido que les acompañe.
Y aquí, el avión que nos trajo a Santander. Ciudad bonita donde las allá, si no tuviera el clima que tiene...Saludos.
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