Desde pequeño me han atraído como a cualquier niño los trenes, las vías y las locomotoras. Sobretodo las locomotoras.En mi niñez si eras afortunado, podías ser de Scalextric o de Ibertren. Yo fui de los cochecitos, quizás por ello aún tengo esa espinita con los trenes.
Cuando era un niño, me fascinaba sobremanera ver pasar los trenes en la vieja estación de Chiva. Y cuando llegaba a la Gran estación del Norte de Valencia, ponía los ojos como platos al ver la playa de vías, los jefes de vía con su gorra roja el banderín y el silbato, el revisor en el tren ticando aquellos viejos boletos amarillos, algún interminable convoy de mercancías descansando en los raíles...
Desafortunadamente, nunca he llegado a ver trenes de vapor, de esos que echaban humo y resoplaban cual cansados corceles.
Mis trenes siempre han sido esos poco estilizados automotores diesel de cercanías, los primero que recuerdo eran azules y amarillos.
Aprovechando las vacaciones, quedé para comer con mi amigo PPK, que trabaja en nada más y nada menos, que una fábrica de trenes!!
Practicamente desde que comenzó a trabajara ahí, le llevo dando la paliza con que me tienía que enseñar "su fábrica". Y de esto hace más de dos años. Finalmente y con la excusa de las vacaciones, cerramos la visita, a la cual se sumo otro buen amigo, Quico.
Yo estaba muy emocionado ya desde tres días antes!! Vistamos la línea de montaje de las locomotoras. Allí se ensamblan las impresionantes máquinas que luego vemos por el fondo del paisaje, arrastrando una serpiente multicolor de vagones.
Siempre me han llamado mucho la atención todas las máquinas grandes. Parecerá estúpido, pero me sigo sorprendiendo cuando veo máquinas con piezas más grandes que una persona, funcionar con total precisión. Es la extraña sensación de que el hombre ha conquistado a la bestia, pues es capaz de dominar el metal en una proporción mayor a la suya. Un triunfo de la evolución y la técnica.
PPK fue un anfitrión formidable, y colmó toda mi curiosidad con sus explicaciones técnicas e históricas al respecto de las locomotoras y sus componente. Me sentí como en una visita del cole, pero sin los profes. Esto si que era chulo y no la planta de DANONE , el jardín botánico o el ZOO!!
Nos hicimos fotos a los mandos de una Euro 3000, nueva, lista para entregar.
Que ilusión! Toda aquella bestia metálica, en mis manos. Eso sí, dormida claro. Pero la emoción, es casi la misma. Y Quico de segundo.Finalmente, para acabar la visita, vimos las viejas locomotoras que hay en exterior de la factoría.
Como ballenas varadas en la playa, nos recibían una imponente Mikado 141F2326 de vapor...

...y una majestuosa Macosa 1401 diesel/eléctrica.
La emoción por subirme a una de esas antiguas locomotoras era tremenda y a la vez me invadía una gran pena y tristeza por lo incierto del futuro de estas nobles máquinas. Muchas de ellas, han sido destruidas ya, y destinadas a la chatarra.No hay museos, ni talleres, ni recuerdo, ni salvación para todas esas formidables locomotoras. Para Renfe/Adif es más rentable así.
He estado investigando un poco. En Valencia sólo quedan tres Mikado. Una la de la factoría; otra en un parque a la entrada de Alzira y la tercera en un jardín en la Universidad Politécnica.
La más amenazada de las tres, es la de la factoría. Hay un gran movimiento en la red para salvarla, pero se necesita dinero, medios y voluntad. Algo que en la Valencia de la America's Camps y de la Fórmula Rita no sobra.
Más triste si cabe es la situación del la 1401.
Se da la circunstancia de que este es la única unidad en el mundo de este modelo. Construida en por la empresa valenciana Macosa/Devis, en sus talleres de la calle San Vicente.
Quizás por la falta del glamour de esta, en contra de su compañera de vapor, nadie se preocupa por ella. No hay quien le escriba unas líneas en internet para pedir clemencia para ella y que no acabe bajo el fuego del soplete y la fundición.
Me dio mucha pena ese viejo montón de chatarra verde.
Fue construido para deslumbrar. Todo un referente de su clase. El modelo en el cual se basaría toda una generación futura de locomotoras.
Me la imagino aquella mañana fría de octubre del 63, orgullosa y altiva. Mirando por encima de su morro a sus creadores, mientras salía de la nave donde nació joven fuerte y deslumbrante. Saludando a los operarios que con emoción la despedían hacia la que tenía que ser su noble misión. El estandarte tecnológico de todo el esfuerzo de unos hombres y una empresa, que apostaron por ella y emplearon para crearla miles de horas.
Trabajó todos los día durante 30 años.
Ahora lleva 15 olvidada.
Viendo los días pasar, preguntándose que hizo mal. Por que la alejaron de los rectos caminos metálicos, los oscuros túneles en los que hacía silbar su bocinay las frescos valles. De rutilante estrella, a diva decadente.
Como una ballena varada en la playa. Esperando la muerte.
Saludos,
Roberto
PD: como homenaje, lo que podría haber sido el último viaje de la 1401.
La 1401, con el tren herbicida ATILA, en la ruta de Soria






























