Me gusta... estar sano.
Por eso sólo fui de visita al hospital.
Esta breve visita y todo lo que lleva consigo, el mismo hospital, las mismas habitaciones, las bandejas de la comida... Me trajo a la cabeza de golpe, todos los recuerdos de los días que pasé ingresado. Jornadas aquellas que había arrinconado en un lejano rincón de mi memoria, hasta casi olvidarlas.
Así somos las personas. Nos creemos invulnerables, indestructibles, nada nos hará daño nunca...
Nos repetimos en este pensamiento como refugio para huir de nuestra fragilidad de vulgar mortal.
De cuando en cuando, un recordatorio no nos viene mal.
Saludos.

1 comentarios:
Es un sitio común, al fin y al cabo. Cosas buenas y malas pasan dentro...
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